jueves, 14 de febrero de 2013

Capítulo 41:










Narra Annie:

-No quiero mas, ¿alguna quiere algo de postre? –les ofrecí a las demás mientras me levantaba de la mesa para recoger mi servicio.-

-Si me traes un yogurt te lo agradecería –dijo Emily poniendo ojitos.-

-Vale ¿alguien quiere algo más? –todas negaron con la cabeza; me acerqué a la nevera y cogí el yogurt para Em.- Toma, aquí tienes –le dije tendiéndoselo.-

-Gracias. –contestó ella cogiéndolo de mi mano.-

Me senté otra vez en mi silla, Katie tenía la mirada perdida en la mesa y Madison bebía un poco de agua de su vaso.

-Chicas, ¿os apetece hacer algo esta tarde? –sugerí.-

-Yo ya he quedado, lo siento. –dijo Katie.-

-Yo también, lo siento. –dijo Em.-

-¿Y tu Madison? –le dije con esperanza de que ella me hiciera compañía.-

-Lo cierto es que… –fijó su mirada en el suelo.- yo ya he quedado con Niall… Lo siento Ann.

-Jobar chicas, que vida más ajetreada tenéis! –dije yo.- Supongo que tendré que buscarme algún plan…

-¿Por qué no llamas a Kevin? –dijo Madison.-

-¿Qué has dicho? –la miré confusa, su sugerencia me cogió por sorpresa- ¿Kevin Dougherty? –ella asintió.- Tu estas loca, ¿no?

-¿Por qué no? –dijo Emily.- Así te distraerás un poco…

-No se… Le dije que no y ahora decirle que si…. Pobre chico….

-Venga Annie no seas… –dijo Katie.- Me has hablado alguna que otra vez de el, se que en el fondo te parece mono. –la miré indecisa.-

-Mmm... bueno, lo cierto es que no está nada mal, es bastante mono, pero no se…. –todas me miraron desafiantes.-

-Veeenga no seas aburrida! –dijo Madison.- Si no lo haces tu lo voy a hacer yo –dijo cogiendo mi móvil que descansaba en la mesa de la cocina.-

-No no no –dije arrancándoselo de la mano.- ya lo llamo yo.

Me levanté de la mesa y fui hasta el sofá, me acomodé y busqué su número en la agenda. No estaba muy segura de lo que estaba haciendo pero las chicas tenían razón, no podía quedarme aburrida en casa, y además el me haría olvidarme de Harry.

Marqué el número y me puse el móvil en la oreja. Uno, dos, tres pitidos y nada, no contestaba. Cuatro, cinco… Estaba empezando a desesperarme. Ves como era una mala idea llamarlo, seguro que no me coge el teléfono, he quedado como una tonta.

Alejé el teléfono de mi oreja para colgar cuando oí una voz al otro lado. Volví a colocar el teléfono en su posición inicial.

-¿Si? –se oyó al otro lado.-

-Hola Kevin –dije algo tímida.-

-¿Annie, eres tu? –dijo algo confuso.-

-Si, soy yo. ¿Qué tal estás?

-Bien, algo dormido ¿y tú?

-Bien bien. –me quedé callada, tengo que admitir que me ponía bastante nerviosa.-

-Y…. ¿A que se debe tu llamada? –dijo el rompiendo el hielo.-

-Ah, nada, solo quería saber si ibas a hacer algo esta tarde…. –cerré los ojos temiendo su respuesta.-

-¿Hoy? –se quedó callado un rato.- No, la verdad es que no, ¿Por qué lo decías?

-Era por si querías que fuéramos a dar una vuelta o algo… Es que hace mucho que no hablamos.

-Por mi perfecto. –dijo algo más enérgico.- ¿Te parece si te paso a recoger a las 5?

-Vale, perfecto. Nos vemos. –colgué y me quedé mirando la pantalla.-

Me incorporé dispuesta a subir a la habitación para prepararme. Cuando salí del salón me encontré a mis tres queridas amigas apoyadas con las orejas en la pared.

-¿Qué? ¿Estaba interesante la conversación? –les dije con ironía.-

-Eh... Esto… Se nos calló una moneda, estábamos buscándola. –dijo Madison intentando que no se le  notara que estaba mintiendo.-

-¿Las tres estabais buscando la misma moneda? –les dije con los brazos en jarra.- Anda, levantaros. –se incorporaron.- Por si querías saber si vamos a quedar o no, la respuesta es si, ¿Estáis ya contentas?

-Siiii! –dijo Katie dando pequeños saltitos.- Espero que aproveches.  –me guiñó un ojo y yo puse los ojos en blanco.-

-Solo somos amigos. Que conste que quedo con el porque vosotras no estáis que si no olvidaros….

-Anda, no seas así. –dijo Em.- Seguro que te mueres por sus huesos lo que pasa que eres tan orgullosa que no lo admites, ¿me equivoco?

-Pues claro que te equivocas –le dije yo yendo hacia las escaleras.- Bueno, yo me voy a preparar ya que me tengo que duchar y esas cosas, nos vemos por la noche, ya me contaréis todas que tal.

Subí arriba y cerré la puerta de la habitación. Me tiré en la cama y me quedé mirando la pared pensando en todo lo ocurrido estos días.

Hoy iba a quedar con Kevin, ¿estaba segura de lo que iba a hacer? Es decir, ¿quería quedar con el?

Me quedé pensando en esas preguntas que rondaban mi cabeza hasta que alguien petó en mi puerta.

-Pasa, estoy sola. –dije en alto; vi como la puerta se entreabría y aparecía Katie detrás.- ¿Por qué petas en la puerta? Es tu habitación también. –le dije incorporándome.-

-No se… Igual estabas haciendo algo –me dijo mientras se acercaba al armario.-

-¿A dónde vas hoy? –le pregunté con curiosidad.- Aún no me lo has dicho.

-Ah, nada, a junto de Zayn. –dijo sin inmutarse.-

-¿En serio Katie en serio?

-Queeee?!

-Nada, déjalo. –le dije levantándome al baño.- Voy a ducharme.

-Vale, te espero aquí.

Me metí en el baño y me di una ducha rápida. Salí del baño y Katie seguía delante del armario.

-¿Qué? ¿Está difícil la cosa? –le dije dejando la ropa que llevaba antes puesta encima de la cama.-

-No es que no tengo nada que ponerme…. –dijo girándose para mirarme.-

-¿Quieres que te preste algo?

-No, no hace falta. –dijo volviéndose otra vez hacia el armario.- A ver si encuentro algo por aquí. –se acercó al borde de el armario y empezó a revolver en el.- Ya está a ver que tal esto. –se metió en el baño.-

Negué levemente con la cabeza y yo por mi parte me dediqué a buscar algo que ponerme. Yo no tardaría tanto ya que no me rallo tanto para escoger la ropa como las demás.

Cogí mis pantalones cortos rosas y le puse un cinturón marrón porque sino sabía que se me iban a caer, me puse una blusa blanca de las muchas que tenía y en los pies unas sandalias del mismo color que el cinturón. Me dejé el pelo suelto como solía hacerlo siempre, y dejé que se secara al aire, eso solo lo podía hacer en verano porque en invierno nunca me quedaba bien.

Me senté en el borde de la cama esperando a que Katie saliera del baño. Cogí una revista para matar el tiempo y a los pocos minutos salió ella del baño.

-¿Qué te parece? –la miré de arriba abajo.-

-Vas muy bien –le dije dejando la revista en la mesilla de noche; ella me miró no muy convencida.- Tranquila mujer que no vas a ninguna pasarela de moda, solo vas a ver a Zayn.

-Ya, pero no se… No quiero ir mal, ya sabes que soy así. –la miré otra vez; ella sabía que siempre estaba perfecta porque para mi gusto era guapísima.- Bueno, y tu estas nerviosa por ir con el Kevin ese?

-No te creas…. Lo conozco desde hace mucho y no me da vergüenza hablar con el. –me miró muy fijamente.- Bueno, un poco nerviosa si que me pongo pero a ver es mi amigo, solo eso.

-Su su…. Lo que tú digas… Ya me contarás hoy por la noche.

-Lo mismo te digo guapísima –le guiñé un ojo, ella puso los ojos en blanco.- Poor cierto, ¿Qué fue eso que paso ayer al salir del taxi?

-No lo se… Hoy se lo he contado y me ha dicho que lo sentía mucho que estaba borracho y no se que… -me miró fijamente y pude notar como no le gustó que el le dijera eso.-

-No querías que te dijera eso, ¿verdad? –le dije.-

-Pues no la verdad… Yo pensé que el quería y no se… -unas poquitas de lágrimas asomaron por sus ojos.-

-Katie, no llores. –le dije achuchándola contra mi.- Seguro que lo dijo por si tu pensaste que se había aprovechado de ti o algo.

-¿Tu crees? –dijo sorbiendo las lágrimas.-

-Pues claro que si mujer. Está claro que le gustas, no seas tonta! –me miró y me abrazó fuertemente haciendo que casi me quedara sin respiración.- De todos modos habla con el hoy.

-Ya, eso tenía pensado. ¿pero que pasa si me dice que no le gusto?

-¿Qué va a pasar? –ella levantó los hombros.- Absolutamente nada tonta. Sois amigos desde hace un montón y eso no os lo va a quitar nadie, así que no seas tonta y dile todo lo que sientes, no vas a perder nada, además seguro que el siente lo mismo.

-No se, no se…. –dijo ella no muy convencida.- No quiero perder su amistad por esto.

-No la perderás, Zayn es una persona increíble y no va a permitir que eso pase. –le pasé mi mano por su mejilla.- Pero si no quieres no le digas nada, espera hasta que te lleve a cenar o lo que sea que tenga preparado para tu sorpresa.

-Ya, será mejor idea…. –dijo ella.- Bueno, ¿Qué hora es? –dijo haciendo un amago de mirar la hora en su muñeca.-

-Son las cuatro y cuarto –le contesté yo mirando mi reloj.-

-¿Ya? –dijo ella incorporándose de un salto.- Me tengo que ir.

-Vale, vale, nos vemos por la noche mi amor. –le dije dándole un beso en la mejilla.-

Salió corriendo por la puerta, yo me quedé sonriendo sentada en el suelo. Ella siempre me sacaba una sonrisa, no había persona en el mundo que consiguiera hacerme tan feliz como ella, sin duda era una de las mejores amigas que tenía.




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