Narra Annie:
-No quiero mas,
¿alguna quiere algo de postre? –les ofrecí a las demás mientras me levantaba de
la mesa para recoger mi servicio.-
-Si me traes un
yogurt te lo agradecería –dijo Emily poniendo ojitos.-
-Vale ¿alguien
quiere algo más? –todas negaron con la cabeza; me acerqué a la nevera y cogí el
yogurt para Em.- Toma, aquí tienes –le dije tendiéndoselo.-
-Gracias.
–contestó ella cogiéndolo de mi mano.-
Me senté otra vez
en mi silla, Katie tenía la mirada perdida en la mesa y Madison bebía un poco
de agua de su vaso.
-Chicas, ¿os
apetece hacer algo esta tarde? –sugerí.-
-Yo ya he
quedado, lo siento. –dijo Katie.-
-Yo también, lo
siento. –dijo Em.-
-¿Y tu Madison?
–le dije con esperanza de que ella me hiciera compañía.-
-Lo cierto es que…
–fijó su mirada en el suelo.- yo ya he quedado con Niall… Lo siento Ann.
-Jobar chicas, que
vida más ajetreada tenéis! –dije yo.- Supongo que tendré que buscarme algún
plan…
-¿Por qué no
llamas a Kevin? –dijo Madison.-
-¿Qué has dicho?
–la miré confusa, su sugerencia me cogió por sorpresa- ¿Kevin Dougherty? –ella
asintió.- Tu estas loca, ¿no?
-¿Por qué no?
–dijo Emily.- Así te distraerás un poco…
-No se… Le dije
que no y ahora decirle que si…. Pobre chico….
-Venga Annie no
seas… –dijo Katie.- Me has hablado alguna que otra vez de el, se que en el
fondo te parece mono. –la miré indecisa.-
-Mmm... bueno, lo
cierto es que no está nada mal, es bastante mono, pero no se…. –todas me
miraron desafiantes.-
-Veeenga no seas
aburrida! –dijo Madison.- Si no lo haces tu lo voy a hacer yo –dijo cogiendo mi
móvil que descansaba en la mesa de la cocina.-
-No no no –dije
arrancándoselo de la mano.- ya lo llamo yo.
Me levanté de la
mesa y fui hasta el sofá, me acomodé y busqué su número en la agenda. No estaba
muy segura de lo que estaba haciendo pero las chicas tenían razón, no podía
quedarme aburrida en casa, y además el me haría olvidarme de Harry.
Marqué el número
y me puse el móvil en la oreja. Uno, dos, tres pitidos y nada, no contestaba.
Cuatro, cinco… Estaba empezando a desesperarme. Ves como era una mala idea
llamarlo, seguro que no me coge el teléfono, he quedado como una tonta.
Alejé el teléfono
de mi oreja para colgar cuando oí una voz al otro lado. Volví a colocar el
teléfono en su posición inicial.
-¿Si? –se oyó al
otro lado.-
-Hola Kevin –dije
algo tímida.-
-¿Annie, eres tu?
–dijo algo confuso.-
-Si, soy yo. ¿Qué
tal estás?
-Bien, algo
dormido ¿y tú?
-Bien bien. –me
quedé callada, tengo que admitir que me ponía bastante nerviosa.-
-Y…. ¿A que se
debe tu llamada? –dijo el rompiendo el hielo.-
-Ah, nada, solo
quería saber si ibas a hacer algo esta tarde…. –cerré los ojos temiendo su
respuesta.-
-¿Hoy? –se quedó
callado un rato.- No, la verdad es que no, ¿Por qué lo decías?
-Era por si
querías que fuéramos a dar una vuelta o algo… Es que hace mucho que no
hablamos.
-Por mi perfecto.
–dijo algo más enérgico.- ¿Te parece si te paso a recoger a las 5?
-Vale, perfecto.
Nos vemos. –colgué y me quedé mirando la pantalla.-
Me incorporé
dispuesta a subir a la habitación para prepararme. Cuando salí del salón me
encontré a mis tres queridas amigas apoyadas con las orejas en la pared.
-¿Qué? ¿Estaba
interesante la conversación? –les dije con ironía.-
-Eh... Esto… Se
nos calló una moneda, estábamos buscándola. –dijo Madison intentando que no se
le notara que estaba mintiendo.-
-¿Las tres
estabais buscando la misma moneda? –les dije con los brazos en jarra.- Anda,
levantaros. –se incorporaron.- Por si querías saber si vamos a quedar o no, la
respuesta es si, ¿Estáis ya contentas?
-Siiii! –dijo
Katie dando pequeños saltitos.- Espero que aproveches. –me guiñó un ojo y yo puse los ojos en
blanco.-
-Solo somos
amigos. Que conste que quedo con el porque vosotras no estáis que si no
olvidaros….
-Anda, no seas
así. –dijo Em.- Seguro que te mueres por sus huesos lo que pasa que eres tan
orgullosa que no lo admites, ¿me equivoco?
-Pues claro que
te equivocas –le dije yo yendo hacia las escaleras.- Bueno, yo me voy a preparar
ya que me tengo que duchar y esas cosas, nos vemos por la noche, ya me
contaréis todas que tal.
Subí arriba y
cerré la puerta de la habitación. Me tiré en la cama y me quedé mirando la
pared pensando en todo lo ocurrido estos días.
Hoy iba a quedar
con Kevin, ¿estaba segura de lo que iba a hacer? Es decir, ¿quería quedar con
el?
Me quedé pensando
en esas preguntas que rondaban mi cabeza hasta que alguien petó en mi puerta.
-Pasa, estoy
sola. –dije en alto; vi como la puerta se entreabría y aparecía Katie detrás.-
¿Por qué petas en la puerta? Es tu habitación también. –le dije
incorporándome.-
-No se… Igual
estabas haciendo algo –me dijo mientras se acercaba al armario.-
-¿A dónde vas
hoy? –le pregunté con curiosidad.- Aún no me lo has dicho.
-Ah, nada, a
junto de Zayn. –dijo sin inmutarse.-
-¿En serio Katie
en serio?
-Queeee?!
-Nada, déjalo.
–le dije levantándome al baño.- Voy a ducharme.
-Vale, te espero
aquí.
Me metí en el
baño y me di una ducha rápida. Salí del baño y Katie seguía delante del
armario.
-¿Qué? ¿Está
difícil la cosa? –le dije dejando la ropa que llevaba antes puesta encima de la
cama.-
-No es que no
tengo nada que ponerme…. –dijo girándose para mirarme.-
-¿Quieres que te
preste algo?
-No, no hace
falta. –dijo volviéndose otra vez hacia el armario.- A ver si encuentro algo
por aquí. –se acercó al borde de el armario y empezó a revolver en el.- Ya está
a ver que tal esto. –se metió en el baño.-
Negué levemente
con la cabeza y yo por mi parte me dediqué a buscar algo que ponerme. Yo no
tardaría tanto ya que no me rallo tanto para escoger la ropa como las demás.
Cogí mis
pantalones cortos rosas y le puse un cinturón marrón porque sino sabía que se
me iban a caer, me puse una blusa blanca de las muchas que tenía y en los pies
unas sandalias del mismo color que el cinturón. Me dejé el pelo suelto como
solía hacerlo siempre, y dejé que se secara al aire, eso solo lo podía hacer en
verano porque en invierno nunca me quedaba bien.
Me senté en el
borde de la cama esperando a que Katie saliera del baño. Cogí una revista para
matar el tiempo y a los pocos minutos salió ella del baño.
-¿Qué te parece?
–la miré de arriba abajo.-
-Vas muy bien –le
dije dejando la revista en la mesilla de noche; ella me miró no muy convencida.-
Tranquila mujer que no vas a ninguna pasarela de moda, solo vas a ver a Zayn.
-Ya, pero no se…
No quiero ir mal, ya sabes que soy así. –la miré otra vez; ella sabía que
siempre estaba perfecta porque para mi gusto era guapísima.- Bueno, y tu estas
nerviosa por ir con el Kevin ese?
-No te creas…. Lo
conozco desde hace mucho y no me da vergüenza hablar con el. –me miró muy
fijamente.- Bueno, un poco nerviosa si que me pongo pero a ver es mi amigo,
solo eso.
-Su su…. Lo que tú
digas… Ya me contarás hoy por la noche.
-Lo mismo te digo
guapísima –le guiñé un ojo, ella puso los ojos en blanco.- Poor cierto, ¿Qué
fue eso que paso ayer al salir del taxi?
-No lo se… Hoy se
lo he contado y me ha dicho que lo sentía mucho que estaba borracho y no se que…
-me miró fijamente y pude notar como no le gustó que el le dijera eso.-
-No querías que
te dijera eso, ¿verdad? –le dije.-
-Pues no la
verdad… Yo pensé que el quería y no se… -unas poquitas de lágrimas asomaron por
sus ojos.-
-Katie, no
llores. –le dije achuchándola contra mi.- Seguro que lo dijo por si tu pensaste
que se había aprovechado de ti o algo.
-¿Tu crees? –dijo
sorbiendo las lágrimas.-
-Pues claro que
si mujer. Está claro que le gustas, no seas tonta! –me miró y me abrazó
fuertemente haciendo que casi me quedara sin respiración.- De todos modos habla
con el hoy.
-Ya, eso tenía
pensado. ¿pero que pasa si me dice que no le gusto?
-¿Qué va a pasar?
–ella levantó los hombros.- Absolutamente nada tonta. Sois amigos desde hace un
montón y eso no os lo va a quitar nadie, así que no seas tonta y dile todo lo
que sientes, no vas a perder nada, además seguro que el siente lo mismo.
-No se, no se….
–dijo ella no muy convencida.- No quiero perder su amistad por esto.
-No la perderás,
Zayn es una persona increíble y no va a permitir que eso pase. –le pasé mi mano
por su mejilla.- Pero si no quieres no le digas nada, espera hasta que te lleve
a cenar o lo que sea que tenga preparado para tu sorpresa.
-Ya, será mejor
idea…. –dijo ella.- Bueno, ¿Qué hora es? –dijo haciendo un amago de mirar la
hora en su muñeca.-
-Son las cuatro y
cuarto –le contesté yo mirando mi reloj.-
-¿Ya? –dijo ella
incorporándose de un salto.- Me tengo que ir.
-Vale, vale, nos
vemos por la noche mi amor. –le dije dándole un beso en la mejilla.-
Salió corriendo
por la puerta, yo me quedé sonriendo sentada en el suelo. Ella siempre me
sacaba una sonrisa, no había persona en el mundo que consiguiera hacerme tan
feliz como ella, sin duda era una de las mejores amigas que tenía.


