sábado, 9 de febrero de 2013

Capítulo 40.










Narra Alyson:

La tenue luz de mi móvil me despertó. Me incorporé poco a poco y vi quien me llamaba a estas horas. Era un número privado, qué raro. Dejé el móvil en su sitio y me volví a meter en la cama, eran las 10:30 y aún tenía sueño. Si, lo admito soy muy dormilona pero eso es algo que no puedo evitar.

Me acurruqué en la cama y me volví a quedar dormida. A los pocos minutos otra vez la maldita luz de mi móvil volvió a resplandecer. Maldije en bajo y me incorporé de nuevo, esta vez me dio tiempo a coger.

-¿Si? –dije bostezando.-

-Hola –dijo una voz algo distorsionada al otro lado.-

-¿Quién eres? ¿Te conozco? –dije algo molesta, no me gustaba que me despertaran y menos alguien que no conocía.-

-No, o eso creo. –contestó.- Solo quería decirte que tengas cuidado con Louis, últimamente anda mucho con una chica que igual te es conocida.

-Mira, no se que clase de broma se trata pero no me apetece aguantarla. Estoy demasiado cansada para andarme con tonterías así que buenos días y adiós.

-Para, para, para –me detuve ante sus palabras.-

-¿Qué quieres? –dije ya harta.-

-No es ninguna broma, te lo digo en serio. Todo lo que te estoy diciendo es verdad, ahora que tú me quieras hacer caso o no es otra cosa…

-Mira, no se a que viene que tu, una persona desconocida para mi, me diga con quien anda Louis o con quien no. No tiene sentido que me digas todo esto cuando no me conoces y no sabes nada de mi, así que olvídame y déjame en paz.

-Está bien, pero al menos quería avisarte. –dijo la voz del otro lado.-

-Pues gracias por nada. –después de estas palabras apagué el móvil y me metí algo más enfadada en la cama.-


.  .  .


-Venga Al arriba –oí la suave voz de Emily.- Louis te está esperando abajo.

Me incorporé en la cama. Seguía algo dormida así que me froté los ojos para enfocar bien.

-¿Qué dices Em? –pregunté confusa.-

-Que te vistas y bajes abajo, Louis te está esperando. –dijo ella saliendo de la habitación.-

Me quedé un rato sentada en la cama pensando en qué hacia Louis aquí. Sabía que vendría a buscarme a mí para salir, pero se supone que me tendría que avisar antes, ¿no? Bueno, que más daba, estaba aquí y eso era lo que contaba.

Me levanté de la cama y fui, a duras penas, a donde estaba mi armario. Lo abrí y observé detenidamente mi ropa. No me gustaba mucho lo que tenía delante de mi pero tenía que vestirme si o si. Cogí unos shorts vaqueros, una camisa blanca que le había cogido prestada a mi madre y me puse los gansos azules marinos.  Me hice una coleta alta y algo despeinada, no me apetecía pelearme con mi pelo.

Bajé abajo y vi a Louis sentado en el sofá del salón.

-Hola –le dije dándole un beso en la mejilla.- ¿Qué hace usted aquí? –pregunté sentándome a su lado.-

-¿Ese es el recibimiento que me piensas dar? Me esperaba algo mejor…

-Cuando te lo merezcas te lo daré.

-Bueno, está bien. –dijo el algo resignado.- Solo vine para pasar el día juntos, hace mucho que no estoy contigo. –se acercó a mi y me atrajo hacia el.- ¿Te vienes?

-Claro, pero deja que me tome algo de desayuno antes de marchar. –me levanté y fui hasta la cocina, Louis me acompañó.-

Abrí la nevera y saqué el brick de leche, cogí una taza y el bote de cola cao y lo eché en ella. Volví a dejar cada cosa en su sitio y me bebí la taza. Louis me miraba fijamente.

-¿Qué pasa? –le pregunté.-

-¿No me vas a ofrecer nada de comida? –dijo el.-

-Perdón se me olvido –dije yo.- pero puedes coger tu lo que quieras, no tienes que pedirlo. –le ofrecí un poco de mi taza con leche.-

-No, gracias no quiero saborear tu saliva.

-Oye! –dije algo incómoda.- Ni que no la hubieras probado nunca… -me giré para lavar la taza en el fregadero, a los minutos sentí unas manos en mi barriga.-

-Y las probaría durante horas si hiciera falta –me susurró al oído haciendo que me estremeciera.- Hoy estás especialmente sexy. –otra vez esa corriente eléctrica recorrió mi cuerpo de arriba abajo haciendo que me estremeciera.-

-Bueno, ya. –dije yo zafándome de el.-

-¿Qué pasa? –dijo algo confuso.-

-Que me estaba poniendo nerviosa, eso pasa. –dije con mis mejillas algo coloradas.- Bueno, ¿nos vamos?

-Si, pero antes –se acercó a mi y me dio un fuerte beso en los labios, yo me dejé llevar, si os soy sincera llevaba queriendo hacer esto desde que lo vi en el sofá, pero después de lo que me habían dicho por teléfono tenía mis dudas; el me atrajo lo más que pudo hacia el e hizo que me derritiera con cada movimiento suyo, a los pocos minutos se separó de mi.- ahora si quieres ya nos podemos ir. –dijo a la vez que salía de la cocina.-

-Pero que ser más despreciable eres! –dije molesta, me había dejado allí sola con ganas de más.-

Fui hasta mi cuarto y cogí un bolso y metí todo lo que necesitaba. Me despedí de las chicas y les dije que estaría fuera todo el día. A los pocos minutos salí afuera, Louis estaría esperándome en el coche, coche que si no recordaba mal era el de mi madre.

Abrí la puerta del copiloto y me subí. Louis me miraba expectante mientras esperaba a que me acomodara.

-Por favor, puedes dejar de observarme tan fijamente mientras hago alguna cosa. –le dije mientras acababa de abrocharme el cinturón de seguridad.-

-Lo siento, es inevitable. –dijo ya con la vista en la carretera.-

Cuando ya llevábamos un rato de trayecto me entraron ganas de ir al baño. Me daba vergüenza decírselo pero no podía aguantar más.

-Louis cariño –dije con la voz dulce.- tengo que ir al baño.

-¿En serio? –dijo el.- ¿No puedes esperar dos minutos?

-Bueno, supongo que sí. –en realidad no podía, pero haría un esfuerzo.- Solo una cosa, ¿se puede saber a dónde vamos? –le pregunté para intentar distraerme.-

-Pues es una sorpresa, ¿Qué te parece?

-Sabes de sobra que no me gustan las sorpresas –protesté.- aunque viniendo de ti igual podía hacer una excepción. –me acerqué a el y le di un suave beso en la mejilla haciendo que se revolviera en el sitio.-

-Vuelva a hacer eso y no seré responsable de lo que pueda pasar. –dijo el mirándome con sus ojos azules.-

-Vale vale, no lo volveré a hacer, no te preocupes.

-No me has entendido. –dijo el.- No quiero que lo hagas aquí, pero en otras circunstancias te pediría que por favor lo hicieras. –me sonrió pícaramente y luego siguió concentrado en la carretera.-


Narra Zayn:

El dolor de cabeza que tenía ahora mismo era algo que no podía explicar con palabras. Creo que ayer me pasé con la bebida, tenía un malestar encima increíble.

Me volví a tumbar en la cama después de haberme levantado para tomar una pastilla. No podía estar de pie, la cabeza me daba vueltas y me tambaleaba hacia los lados. Me puse la tele haber si así me distraía un poco.

Recordé que hoy le había prometido a Katie que quedaría con ella y que le daría la sorpresa que le había prometido, pero si os soy sincero con lo mal que me encontraba no tenía ganas de hacer nada. Decidí llamarla y decirle lo que me pasaba.

Alargué mi mano hasta la mesilla donde se encontraba mi móvil, con dificultad lo desbloqueé y busqué su número.

-A, B, C,…..K, aquí está! –dije para mi mismo.-

Marqué su número y me puse el teléfono en la oreja. A los tres pitidos una voz algo somnolienta contestó al otro lado del teléfono.

-¿Si?

-Hola Kat, soy Zayn. –dije yo.- ¿Qué tal la resaca de ayer?

-Bien, la verdad es que no bebí mucho y no me encuentro mal, lo que si es que tengo mucho sueño. –dijo algo más despacio de lo normal.-

-Pues a mi me duele la cabeza que flipas –dije llevándome las manos a la frente.- ayer me pase con la bebida.

-Y tanto que te pasaste! –dijo ella.- ¿Te recuerdo que te pusiste en medio del bar gritando que te querías casar conmigo? –fruncí el ceño, no me acordaba de eso.-

-¿En serio? –pregunté.-

-Y tanto que es en serio. –dijo ella riendo.- Pero tranquilo, estabas borracho no pasa nada.

-¿Hay algo mas que deba saber? –pregunté, ella no respondió.- ¿Katie, sigues ahí?

-Si, si –dijo.- lo siento, es que estaba pensando en otra cosa, ¿Qué decías?

-Que si hay algo más que deba saber? –volví a preguntar.-

-No –dijo algo indecisa.-

-¿Segura? –le pregunté yo.-

-Bueno, lo cierto es que si hay algo, pero es una chorrada. –dijo ella.-

-Bueno, pues cuéntamela igual, quiero saber si es algo grave y tengo que pedir perdón por ello.

-No, no es nada malo. O eso creo –dijo.-

-Katie dímelo ya! –protesté.-

-Vale, vale. –acabó diciendo ella.- Cuando nos despedimos para irnos a casa me besaste en el taxi.

Me quedé quieto, no me acordaba de nada de eso.

-Katie, lo siento de verdad.

-No pasa nada Zayn, no es nada grave, estabas borracho, te entiendo. –dijo ella con la voz algo rota, nos quedamos un rato en silencio.-

-Bueno yo te llamaba para decirte que hoy no creo que pueda darte tu sorpresa, me encuentro bastante mal, de verdad que lo siento.

-No pasa nada tonto –dijo ella con voz dulce.- si quieres voy a hacerte una visitilla al hotel por la tarde, ¿Qué te parece?

-Perfeeecto! Así no me aburriré, porque no creo que salga de aquí en todo el día.

-¿Quieres que lleve una peli o algo?

-Como quieras, pero trae algo para distraernos un poco.

-Vale, pues entonces sobre las 6 estoy ahí, ¿vale?

-Vale, adiós Kat un beso.

-Chao Zayn.

Colgué el teléfono y me quedé un rato mirando la pantalla. ¿Había besado a Katie? ¿De verdad que lo había echo? Estaba seguro que en condiciones normales no habría tenido el valor de hacerlo y si os soy sincero no había cosa en el mundo que más deseara.

Por mucho que intentara convencerme a mi mismo de que ella no me gustaba, estaba claro que si. No podía pasar un solo día en el que no me acordara de ella, en sus tonterías, en su forma tan peculiar de hablar, en su sonrisa, en ella en general.


Si, vale, lo admito, igual me fijaba en ella para olvidarme de Bri, pero eso ya era agua pasada, no podía seguir pensando en ella porque estaba claro que lo nuestro nunca nos llevaría a nada así que ¿Por qué no podía ser feliz? Ella seguro que lo era con algún chico de donde vive ahora y yo no me iba a quedar deprimido en casa. Si hay algo que me han enseñado mis desamores es que como te deprimas y te encierres en el pasado no saldrás nunca de el y vivirás toda la vida con el y yo no quería que me pasara eso.

Justo en ese momento entró Harry en la habitación, no había dormido aquí esta noche. Estaba algo enfadado con el así que no le dije nada hasta que el me dirigió la palabra.

-¿Qué tal estás? –me preguntó metiéndose en su cama.-

-Algo mareado, ¿tu? –le dije seco.-

-Yo estoy cansado

-Harry, ¿Dónde has pasado la noche? –le dije mirándolo fijamente.-

-¿De verdad quieres saberlo?

-Creo que me hago una idea pero preferiría que me lo dijeras tú.

-Pues en casa de Taylor. –lo fulminé con la mirada.-

-¿Pero por que Harry? No te entiendo, de verdad, hay a veces que no se en que piensas…

-No hicimos nada, te lo juro.

-Bah, ya no se que creer que quieres que te diga.

-Pues créeme a mi que soy tu mejor amigo. –lo miré.- Te prometo que no hemos hecho nada, ella no me gusta.

-¿Entonces a que has ido a su casa? –le pregunté desafiante.-

-Pues como me dejasteis solo con ella nada mas iros ayer por la noche, pensé que no querrías que viniera a dormir aquí. Todos estabais muy enfadados conmigo y yo no sabía que hacer, ella me ofreció ir a su casa y le dije que si.

-Que no te parezca mal, pero ¿Qué paso ayer a la noche? –me miró confuso.- Es que yo no estaba muy lucido que digamos…. –miró al frente y suspiró.-

-¿Quieres que te cuente todo desde el principio?

-Vale, pero no te vayas por las ramas, aquí al grano. –rió y comenzó a hablar.-



-Salí con Taylor fuera del bar, quería pedirle explicaciones de lo que pasó hace 4 años. Se que es muy tarde para hacerlo pero no quería que estuvierais enfadado conmigo, necesitaba arreglar todo de una vez por todas. –puso las manos detrás de la nuca y siguió hablando.- Al principio no me quería decir por qué lo había echo, pero al final acabo cediendo. Me dijo que lo único que quería era tener un amigo y que no quería que saliera con vosotros porque estaba celosa de lo bien que nos llevábamos.
 –lo miré asombrado.- Lo hizo porque quería que confiara solamente en ella y que poco a poco me fuera aferrando más a ella para que cuando vosotros me dejarais de lado tener a alguien con quien estar. Lo tenía todo planeado, y eso fue lo que más me dolió. Yo no sabía que ella podía llegar a ser así de frívola, pero la gente cambia. –se quedó callado un momento y luego siguió hablando.- Lo que mas me impactó de todo fue que me dijo que una de las principales razones por lo que había echo todo eso era porque estaba enamorada de mi. –me quedé paralizado.-

-Espera, espera, espera ¿Queee? –dije atónito.-

-Si, lo que oyes. –dijo el.- Eso yo no me lo esperaba y me cogió por sorpresa. Ella aprovechó mi estado de shock para besarme y justo en ese momento salisteis vosotros por la puerta.

-Joder, Harry…  -fue lo único que me salió de mi boca, en estos momentos no podía pensar claro.- ¿Y que piensas hacer ahora? –le dije.-

-Pues no lo se Zayn, ojala lo supiera…. –dijo el algo confuso.-

-Pero a ver –le dije incorporándome un poco.- a ti te gusta Taylor? –se quedó callado mirándome.-

-No, claro que no. –dijo no muy convencido.-

-Harry ahora es el momento de que seas sincero, es ahora o nunca. –miró al frente y respiró profundamente.- No vas a tener más oportunidades.

-Lo se, pero yo sigo queriendo a Annie, eso es algo que no puedo remediar.

-¿Pero sientes cosas por Taylor?

-Ayer pensaba que si. A ver, es la única que me consoló cuando estaba mal, y siempre consigue de mi lo que quiere.

-¿Pero no ves que está volviéndolo a hacer?

-Si, si lo veo y por eso he decidido no volverle a hablar mas, pero no se…

-Harry, nosotros somos tus verdaderos amigos,  no ella. –me miró.- Sabes de sobra que puedes contar con nosotros cuando quieras, como si nos tienes que pedir un favor a las 5 de la mañana, nosotros te vamos a ayudar al igual que tu lo has hecho más de una vez por cada uno de nosotros.

-Lo se Zayn…

-Pero lo que no puedes hacer –seguí hablando.- es irte con la primera persona que te haga sentir bien en tus momentos de bajón, no puedes huir de tu vida, tienes que afrontar las consecuencias de tus actos. –me miró atento a lo que yo decía.- Aunque a veces no estemos siempre contigo sabes de sobra que te queremos igual y vamos a estar ahí para lo que quieras, pero no siempre lo mejor es estar encima de una persona cuando lo está pasando mal, lo mejor en esos casos es dejarla sola y que piense en sus cosas sin nadie que pueda influir en su decisión. Sabes de sobra que Taylor ha influido en la tuya porque si ella no te hubiera dicho nada ahora no estarías enfadado con todo el mundo, ¿o me equivoco? –el negó con la cabeza.- Pues creo que está claro lo que tienes que hacer, ahora que lo hagas o no no es mi elección.

-Lo se Zayn, pero no creo que pueda volver a recuperar la amistad con los demás, les he vuelto a hacer lo mismo. –se quedó callado, a los pocos minutos volvió a hablar.- Y lo peor de todo es que yo creía que hacía lo correcto.

-Harry en el fondo sigues siendo el mismo chico que hace 4 años, no has cambiado. –reí.- Mira, si quieres te puedo ayudar.

-Si, si, haré lo que sea.

-Los chicos no están enfadados contigo, simplemente están molestos por como los trataste al estar con Taylor, lo que tienes que hacer es contarle todo tal cual me lo has contado a mi, ¿vale? –el asintió.- Bien, las chicas están bien contigo porque no saben nada de todo esto, así que por eso no te preocupes.

-¿Y Annie?

-A ver, eso va a ser más difícil. Piensa que te ha visto besarte con Taylor, no creo que le haya sentado demasiado bien.

-Ya, pero yo la quiero.

-Pues ayer no se notó Harry….

-Lo se y me siento mal por ello, debería haber estado con ella y no con Taylor, pero estaba confuso….

-Bueno, vamos a hacer una cosa. –me miró atento.- Creo que lo que debes hacer es ir a junto de ella e intentar hablar sobre todo esto, al principio seguro que no quiere que hables con ella, pero tu no desistas, las mujeres son muy testarudas, pero creo que si ella entiende todo lo que ha pasado y le cuentas todo lo que ha hecho Taylor, entonces igual te perdone y puedas empezar de nuevo.  –se quedó pensativo.-

-Espero que eso funcione… -nos quedamos un rato tirados en la cama hasta que Harry sugirió un plan.- ¿Quieres que comamos juntos?

-Bueno, la verdad es que no me encuentro muy bien… Pero si quieres puedes subir algo para comer aquí.

-Vale, ¿lo mismo de siempre no? –yo asentí.- Ahora mismo vuelvo. –se levantó de la cama y bajó a coger de comer.- 

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