Este capítulo se lo quiero dedicar a Sol, está enfermita y quiero que se ponga bien, y que mejor regalo que un capi con Louis!!! jajajajaja Te quiero mucho y louis tambien <3 Os aconsejo que este capi si podeis lo leais con Over Again de fondo. Muchas gracias por leer, os lo agradezco un monton en serio ;) Espero subir otro en cuanto pueda.
Narra Louis:
-Ya puedes abrir
los ojos –le dije yo apartando mis manos de sus grandes ojos verdes.- ¿te
gusta?
Teníamos ante
nosotros un enorme lago lleno de rosas alrededor de un mantel con alguna que
otra cosa de picar.
-¿Todo esto lo
has hecho tu? –me dijo ella girándose hacia mi y cogiendo mis manos entre las
suyas.-
-Si, es para ti.
–le dije sonriendo.-
-Muchas gracias,
no me lo merecía. –dijo volviendo a contemplar todo lo que había.-
-Te mereces todo
esto y muchísimo más tonta. –le di un beso en la cabeza y la agarré por
detrás.- ¿Te apetece que comamos algo de lo que hay ahí?
-Si, claro, me
muero de hambre. –teniendo en cuenta que eran casi las cuatro y media
comprendía que estuviera hambrienta, yo también lo estaba.-Pero antes déjame ir
al baño por favor.
-Vale, lo tienes
allí –le dije señalando a un chiringuito que había a unos metros.- entra
directamente, el dueño es amigo mío.
-Vale cariño,
vuelvo en seguida. –me dio un corto beso en los labios y se fue.-
Me acerqué a las cosas
que había preparado, me senté encima de el mantel y reprimí las ganas de comer algo.
Esperé un rato a
que llegara Alyson, mientras tanto maté el tiempo con el móvil, pero no aguanté
más y al ver que tardaba tanto me metí un cachito de pastel en la boca.
-¿Qué? ¿Tan
impaciente eres? –me dijo ella apareciendo detrás mía.-
-No, es que…. –me
quité rápido el trozo de la boca para que pareciera que no había comido nada.-
Es que tenía mucha hambre.
-No pasa nada -dijo
ella sentándose al lado mía.- Y que es lo que ha preparado el cocinero
Tomlinson?
-Bueno, lo cierto
es que… -dije tartamudeando y frotándome la nuca.- no lo he hecho yo
-¿En serio? –dijo
ella con algo de ironía.- Yo pensé que se te daba bien eso de cocinar
-Pues lo cierto
es que no, pero aún así lo he hecho todo con todo el amor del mundo
-Eso no lo dudaba
cariño –se metió un cacho de fresa en la boca.- ¿Bueno, podemos empezar a
comer?
-Claro –le dije
adelantándome a cortar los sándwiches en triángulos.- ¿Cuál quieres? –le dije
ofreciéndole un trozo de uno de ellos.-
-Ese mismo me
vale –dijo arrebatándomelo de la mano.-
Tardamos un rato
en acabarnos prácticamente toda la comida que había allí. Yo estaba hambriento,
y ella, aunque dijera que estaba en dieta, estaba igual de hambrienta que yo.
-Juro que mañana
vuelvo a la dieta –dijo ella dándole un último sorbo a su vaso de agua.-
-Alyson, deja de
decir tonterías! –le dije con el ceño fruncido.- Sabes de sobra que no te hace
falta esa dieta, estás estupenda.
-Eso lo dices
porque eres mi novio.
-En parte si y en
parte no –me miró confundida.- Te lo digo porque es la verdad y se ve a leguas
lo guapa que eres, y si, puede que también exagere un poco, pero ya que puedo,
por que no? –sonrió algo sonrojada y yo le pasé mi mano por su mejilla.- Me
encanta cuando te sonrojas
-Pues no hay cosa
que mas odie –dijo ella pasándose las manos por las mejillas en un intento de
bajarse el color rojo.- me da mucha vergüenza, así que no me mires! –protestó
girando la cara.-
-Creo que eso no
va a ser posible –me interpuse entre el suelo y su cara para que me viera
bien.- No pienso dejar de mirarte –le dije mirándola muy fijamente, sabía que
eso la ponía nerviosa y eso me gustaba.-
-Louis paraa!
–protestó ella dejándose caer hacia atrás encima de la manta de cuadros.-
-No quiero –le
dije poniéndome enfrente de ella sin dejar de mirarla.- estás monísima cuando
te pones nerviosa –le dije para hacerla rabiar.-
-Cállate! –dijo
ella dejando ver sus ojos verdes por encima de sus dedos.- ¿Te vas a quedar
mucho más tiempo mirándome? –dijo con las manos delante de su cara.-
-Mmm…. Puede
–contesté.-
-¿Cómo que puede?
–dijo ella confusa.- O si o no, no hay más vuelta de hoja
-Pues mi respuesta
es…. no! –dije sin dejar de mirarla.- Sufrirás Alyson, sufrirás…. –le dije
intentando simular una voz de película.-
-Déjalo ya Louis
–dijo ella.- eso de imitar no se te da nada bien. –quitó sus pequeñas manos de
delante de su cara, el color rojo de sus mejillas había desparecido para dar
paso al color carne propio de ella.-
-¿Más tranquila
Al? –le dije.-
-Claro que si
Tomlinson –dijo intentando incorporarse.-
-Tu no te mueves
–le dije impidiendo que se incorporara.- déjame darte cariños.
-Mmmmm me lo
pienso…. –dijo ella.- Está bien, pero solo un rato –se volvió a acostar y yo me
puse encima de ella acariciando cada parte visible de su cuerpo.-
La miré
fijamente. ¿Se podía querer tanto a alguien? Nunca me había pasado esto que me
pasa con ella. La conozco de hace poco, poquísimo diría yo, y ya dependo de
ella para todo, no hay ni un solo día que no piense en ella. Veo algo y pienso,
seguro que a ella le gustaría, me imagino las caras que pondría en cada momento
y las frases que diría. No se si esto será normal, pero de momento no pienso
desperdiciar ni un solo segundo a su lado, y pienso pasar las 24 horas del día
con ella, me da igual si le parece bien o mal pero seré su sombra día y noche,
bueno eso es demasiado extremo, quizás solamente pase cada día con ella.
-¿En qué piensas?
–su dulce voz me quitó de mis pensamientos.-
-En lo mucho que
te quiero –le dije una vez sacudí mi cabeza para situarme.- solamente repasaba
todas y cada una de las razones por las que te quiero.
-¿Se puede saber
cuales son? –dijo ella interesada.-
-Solo te diré dos
o tres, no más.
-Vale, me llegan.
-Mmm veamos –dije
yo rascándome la barbilla.- Una es porque me encantan tus ojos, otra porque me
haces sentir cosas que nadie me ha hecho sentir antes y la última porque se que
no voy a encontrar a nadie igual a ti. –me miró fijamente y parecía que algunas
lágrimas aparecían por sus mejillas pero era una falsa alarma.-
-¿Puedo besarte?
-Eso ni lo
preguntes.
Me acerqué un
poco más a ella y fui con cuidado, quería que este beso fuera especial. Antes
de juntar nuestros labios la miré fijamente a los ojos y le susurré que la
quería. Me acerqué un poco más a ella y me dejé llevar. No paraba de sonreír,
supongo que era porque estoy enamorado de ella y porque me encanta que me bese,
que me toque y que me diga que me quiere.
La agarré por
detrás de la cintura y con cuidado la fui apoyando en la manta, ella no opuso
resistencia y se dejó caer en la manta. Me separé y la volví a mirar, ella hizo
lo mismo y sonrió. Esta vez fue ella la encargada de acortar las distancias y
tomar el control. Recorrí todas y cada una de las partes de su cuerpo con mi
mano, quería sentirla y saber que todo esto estaba pasando de verdad. Mientras
la besaba sentí una de sus manos por debajo de mi camiseta, no sabía que
significaba eso pero si seguía así no sería responsable de lo que podría pasar.
Noté como empezaba a pasar sus dedos sobre mi barriga y eso hizo que me
estremeciera, me separé de ella y la miré de nuevo.
-¿Estas segura de
que quieres hacerlo? –le pregunté antes de que pudiera pasar algo.-
-No se Louis…
Creo que aún no estoy preparada –se incorporó y se separó de mi.- Lo siento si
te he dado a entender eso, no era mi intención, de verdad. –se llevó las manos
a la cabeza y se quedó así un rato, yo me acerqué a ella y la abracé contra
mi.-
-No seas tonta
–le dije dándole un beso en la cabeza.- no pasa nada, sabes que quiero que sea
algo especial y si tu no estás preparada puedo esperar todo el tiempo que haga
falta. –quitó las manos de su cabeza y me miró de lado.-
-¿Estás seguro?
–dijo algo dudosa.-
-Pues claro que
si amor –le dije pasándole mis dedos por sus mejillas.- Eres una de las
personas más importantes en mi vida y quiero compartir todo contigo, y cuando
digo todo es todo –recalqué esa última palabra.- y esa es una de las cosas que
quiero que sea especial, que tu estés cómoda y que disfrutemos los dos.
-Eres el mejor
Louis –me dio un beso en los labios.- Te prometo que cuando esté preparada tu
serás el primero en saberlo –dijo al separarse.-
Estaba ya
atardeciendo y creí que debíamos irnos para casa porque sino se nos haría de
noche por el camino.
-Cariño, creo que
es hora de irnos –le dije quitándole un mechón que le caía por delante de los
ojos.-
-Vale, me parece bien.
–dijo ella levantándose.- ¿Te apetece que cojamos una peli y la veamos juntos?
-Claro, pero la
escojo yo –le dije desafiante.-
-Vale, vale está
bien
Recogimos todo y
nos fuimos de allí.
