sábado, 15 de diciembre de 2012

Capítulo 29.










Bueno, hoy estaba inspirada y he decidido subir dos capítulos!! :) Espero que os gusten  por favor comentaar, os quiero <3




Narra Alyson:

Ahora estaba algo más animada. El médico me había dicho que estaba completamente fuera de peligro, y que si todo iba bien podría irme de allí esta noche. Estaba deseando irme, aquel sitio no era uno de mis lugares favoritos que digamos, aunque Louis me ayudaba mucho a alegrar mi estancia.

-¿A dónde quieres ir de viaje? –desvié mi mirada de la televisión y la fijé en el.-

-¿En serio me vas a llevar de viaje? –pregunté algo sorprendida.- Pensé que cuando te lo pregunté me dijiste que si para que no me pusiera más triste, pero no llegué a pensar que me lo estuvieras diciendo de verdad.

-Alyson, yo siempre cumplo lo que digo, y no digo las cosas porque si, así que dime un sitio al que quieras ir de viaje, que yo te llevaré. –sonreí y me puse a pensar.-

-Lo cierto es que siempre he querido ir a Nueva York, pero imagino que tú estarás aburrido de ir por allí, así que esa opción descartada.

-No, no, no, ni de broma. ¿Ese es tu destino soñado? –yo asentí levemente.- Pues entonces iremos a Nueva York. Yo lo único que quiero es hacerte feliz, y si lo eres yendo allí, pues iremos.

-Pero…

-Nada de peros. –se levantó del sofá y se acercó a mi.- He estado muchas veces, pero ninguna de ellas contigo, así que será una experiencia nueva y que quiero que compartamos juntos. –sonreí.- Te enseñaré todo lo que hay que ver en Nueva York y te llevaré a los sitios más bonitos que has visto nunca. Y por cierto, ni se te ocurra querer pagar algo del viaje. Esto lo pago yo todo, es un regalo que te hago a ti porque te quiero.

-¿En serio? –el asintió.- Joba Louis, no se que decir… Todo lo que haces por mi es demasiado, no se como podré agradecértelo algún día.

-Me llega con saber que me quieres.

-Quererte es poco. –lo acerqué un poco más hacia mi.- No entiendo como lo haces, pero me vuelves loca.

-Si tú supieras…-rió levemente.- Alyson quiero que sepas una cosa.

-Dime, soy toda oídos. – le dí un corto beso en los labios y me acomodé en la cama para escucharlo.-

-Nunca, pero nunca, nunca, nunca, he sentido esto que siento por ti. Es algo que no puedo explicar con palabras. Te quiero demasiado y me importas mucho.

-Louis ya lo se, ¿Por qué me lo dices? –le pregunté algo extrañada.-

-Se que mientras estábamos fuera han aparecido varias entrevistas en las que yo decía que seguía con Eleanor, e incluso había fotos de nosotros dos juntos. Pero quiero que sepas que todas esas fotos son un montaje y en cuanto a lo de las entrevistas, pues lo he hecho porque no quiero que tu te veas involucrada en este mundillo, quiero mantenerte alejada de todo esto porque se que no sería bueno para ti ni para mi.

-He visto esas entrevistas Lou, y no me han preocupado en absoluto. –me miró con los ojos brillantes.- Te conozco lo suficiente como para saber cuando mientes y cuando no, y sabía que en ese caso lo estabas haciendo. También se que si todo eso fuera verdad me llamarías para contármelo o me mandarías un mensaje, y como no lo mencionaste en ninguna de las veces que hablamos, sabía que no era verdad. No tenía nada de que preocuparme, solamente de hacerte feliz.

-Eres la mejor. –me dio un corto beso en los labios.- Te quiero mucho mucho mucho.

-Anda venga, no seas exagerado! –le dije yo dándole un golpecito en el hombro, después me puse seria.- Yo te quiero mucho más.

Me volví a acercar a el y junté mis labios con los suyos. Siempre que lo hacía, perdía la noción del tiempo. Estar con el era lo mejor que me podría haber pasado. Lo quería muchísimo y el lo sabía. Seguimos besándonos un par de minutos más hasta que entró Annie seguida de Harry en la habitación.

-¡¡Annie!! –exclamé yo.- Te echaba de menos.

-Y yo a ti Al. –dijo ella con un par de lágrima en los ojos, se acercó a junto mía y se sentó en la cama.- Lo siento mucho.

-¿Qué sientes Ann? –le dije mientras le agarraba el mentón.- No tienes nada que sentir, tu no has tenido la culpa de nada. En tal caso la tendría yo por meterme en la piscina, así que no llores y alégrate de que esté bien. –le sequé las lágrimas de los ojos y nos quedamos un rato hablando en la habitación mientras esperábamos a que Harry y Louis volvieran de un recado que tenían que hacer.-

-¿Y ya se sabe algo más? –me preguntó ella.-

-Si, buenas noticias. –le dije yo a lo que ella respondió sonriendo.- El médico ha dicho que todo está bien y que si voy mejorando me pueden dar el alta hoy por la noche.

-¿En serio? –asentí.- Qué bien! Me alegro de que todo haya salido bien Al. Si te hubiera pasado algo no me lo perdonaría nunca. –me dio un abrazo que casi me deja sin respiración.-

A los pocos minutos volvieron Harry y Louis con una bolsa en la mano. Al principio decían que no era nada, pero después Annie no se pudo resistir y vio lo que había dentro. La bolsa estaba llena de chucherías y chocolate.

-Annie, ¿Por qué tienes que ser tan cotilla? –preguntó Harry intentando semejar enfadado.- Ahora ya nos has descubierto la sorpresa…

-Venga cariño, no te enfades….-ella le abrazó su espalda y el no pudo resistirse.- Esto todo era una sorpresa para ti Aly, queríamos darte todo esto para que te sintieras mejor. En realidad es un regalo de Ann y mío, pero Louis estaba compinchado para que no sospecharas nada. Sabemos que no es gran cosa, pero no nos ha dado tiempo a comprarte nada mejor. –en micara se formó una gran sonrisa.-

-Muchas gracias chicos, sois los mejores. –se acercaron junto a mí y me abrazaron.- Annie te quiero mucho mucho, eres una de las mejores amigas que he tenido nunca, no lo olvides. –le di un beso en la mejilla y me dispuse a abrir la bolsa.-

-¿Y a nosotros qué? –dijeron a unísono Harry y Louis.- ¿A nosotros no nos quieres?

-Pues claro que si, tontos. Sois dos de mis chicos favoritos en el mundo mundial. –les hice un gesto para que se acercaran y poder abrazarlos.- Tu eres mi chico número uno, no se lo digas a Harry. –le susurré a Louis al oído a lo que el rió levemente.-

Pasamos un par de horas más riendo y hablando sobre un montón de cosas. Después de un rato volvieron con nosotros Zayn y Liam. A Zayn se le notaba un poco raro y tenía la cara como si hubiera estado llorando. Me pareció raro no ver a Brittany con ellos, pero igual habría querido ir a casa a cambiarse.

UNAS HORAS ANTES

Narra Niall:

No me lo podía creer. La chica de mis sueños era ella. Todo este tiempo había estado con ella y no me había dado cuenta. No daba crédito a todo aquello que me estaba pasando, era surrealista.

-¿Es una broma o me lo estás diciendo en serio? –le pregunté yo, flipando todavía.-

-Niall, ¿Te crees que me pondría así de nerviosa si todo esto fuera una broma? –levantó su mano y estaba temblando por los nervios.- Todo lo que te he dicho es verdad, te quiero y no quiero estar con nadie más que no seas tu.

-Te vas a reír de lo que te voy a decir….-le dije yo agarrándole la mano.- ¿Sabes que yo no he dejado de pensar en ti desde aquel día? Si no me crees le puedes preguntar a Harry. –sonrió y me miró a los ojos.- No sabes cuánto me alegro de que me hayas dicho esto, porque yo quería decirte que estoy enamorado de ti. No sabía que esa chica de Londres eras tu, pero si lo hubiera sabido te juro que no permitiría que te fueras con Dale esta tarde.

-Ya, supongo que tendré que ir con el….-dijo ella mirando al frente y cruzándose de brazos.-

-¿Es que acaso quieres ir? –le pregunté yo.-

-Veo que te cuesta pillar las cosas eh Horan…-dijo ella riéndose.- Pues claro que no quiero ir con el, quiero quedarme aquí contigo durante todo el día. Te estaba poniendo a prueba para ver si de verdad te gusto o no.

-Eres de lo que no hay Madison….-dije yo riéndome también.- Pero que sepas, que aunque tu quisieras ir con Dale, no te lo iba a permitir.

-¿Sabes que acepté su propuesta solo para ver si tu me decías algo? –le sonreí.- Y al final lo has hecho.

-Por ti haría lo que fuera. –le dije yo acercándome un poquito más a ella.- Supongo que a partir de ahora podré decir que estoy cogido, ¿no?

-¿Tu quieres decirlo? –me preguntó ella algo tímida.-

-No lo quiero, lo deseo. Madison, ¿Quieres ser mi novia? –cogí un papelito que tenía en mi bolsillo y lo enrollé como pude para darle forma de anillo, cuando terminé cogí su mano y esperé a que ella me respondiera.-

-Hoy y todos los días de mi vida. –dijo ella sonriendo y colocándose el anillo en el dedo anular.-

Sonreí yo también y me volví a acercar a ella. Empecé a jugar con sus manos y la miré fijamente a los ojos. Poco a poco me fui acercando más hasta que al fin llegué a sus labios. Llevaba esperando este momento desde aquel día en Londres. Le acaricié suavemente sus mejillas a la vez que la besaba y ella depositó sus manos en mi cuello. Paré por un segundo y la miré fijamente a los ojos, sonreímos a la vez y la besé otra vez. Podríamos estar así toda la tarde pero ya era hora de irnos a comer algo.

-¿Vamos a comer? –le dije yo mientras me separaba muy despacio de ella.-

-Bueno, está bien. –dijo ella levantándose del banco.- Una cosa, ¿Quién de los dos va a llamar a Dale para comentarle todo lo ocurrido? –la miré algo nervioso, no me apetecía discutir con nadie.- Bueno, está bien, lo haré yo, creo que será lo mejor.

-Si, eso creo. –le contesté yo.- Pero yo te protegeré si algo va mal.

-Ahora estoy muuucho más tranquila! –ironizó.- Anda, vamos yendo y mientras lo llamo.

Caminamos hacia el restaurante más cercano para ir a comer. La conversación entre Dale y Madison no fue demasiado brusca, o eso me pareció. Ella le dijo que ahora prefería estar con Alyson y que no quería dejarla sola. El contestó que no pasaba nada, que ya se verían otro día. Claramente no se iban a ver, a no ser que fuera en mi presencia. Ahora estaba bien con Madison y no iba a permitir que nadie me la quitara. Por una vez en mi vida iba a ser valiente y defender lo que me pertenece.

Pasamos toda la comida hablando de todas las cosas que teníamos pendientes. Básicamente hablamos de lo de Londres y las sensaciones que tuvimos después de nuestro encuentro. Yo pensaba que estaba loco por enamorarme de una chica que apenas conocía, pero al parecer ella también lo estaba de un chico que no conocía de nada, y aunque estuviéramos a miles de kilómetros y no supiéramos nada el uno del otro, en el fondo nos queríamos.
Cuando acabamos de comer volvimos al hospital para ver que tal iba todo. Entramos en la habitación de Al cogidos de la mano, por lo que todo el mundo se nos quedó mirando. Harry, Louis, Liam y Zayn empezaron inmediatamente a acribillarme a preguntas, y como no tenía salida tuve que responderles a toda y cada una de ellas. En cuanto a Madison, ella parecía más animada hablando con las chicas, no paraban de reír.

Estuvimos un poco más de rato allí hasta que llegaron los padres de Alyson seguidos por el médico, quien nos pidió si podíamos salir de la habitación.

Narra Katie:

Ya eran las 6 de la tarde y no había echo nada en todo el día. Si estar tirada en el sofá viendo una película contaba como algo productivo, entonces si que había echo algo. Alex no salía de trabajar hasta las seis y media, así que aún tenía algo de tiempo para recoger la casa.

Apagué la televisión y recogí la cocina y parte del salón. Cuando acabé fui hasta la habitación para vestirme algo más decente. Tenía pensado decirle a Alex si me podía acercar al hospital para ir a hacerle una visita a Alyson, así que no podía ir con estas pintas. Abrí el armario y cogí unos pantalones negros ajustados, una camiseta blanca con unas letras amarillas fosforitas en el medio y mis vans negras. Fui hasta el baño y me deshice la coleta que llevaba para volvérmela a hacer. Cuando acabé me volví a sentar en el sofá. Mientras esperaba por Alex mataba el tiempo en Twitter. Después de un rato bloqueé mi movil y justo en ese momento Alex entró por la puerta.

Me levanté rápido del sofá y fui corriendo a donde el estaba.

-Hola amor –le dije abrazándolo fuertemente.- ¿Qué tal te ha ido hoy el trabajo?

-Bien. –contestó el algo seco.- Katie, tenemos que hablar.

-Ui, que miedo me das…-le dije yo graciosa.- Pero antes quiero una cosa. –le dije acercándome a el.-

El giró su cara y me apartó de el. Se fue hasta la habitación y me dejó allí de pie en medio de la entrada. Me molesté un poco y fui hasta donde el estaba.

-¿Se puede saber que coño te pasa? –le dije yo algo molesta.- Si te ha ido mal en el trabajo no tienes por qué pagarla conmigo.

-Katie te he engañado. –soltó de repente.-

-Alex, lo entiendo, entiendo que estés cansado.- me quedé pensando un rato, el no había dicho que estaba cansado.- Espera, ¿Qué has dicho?

-Que te he engañado. –mi cara era un poema, tenía unas ganas incontrolables de gritar.- Ha sido solo una vez, pero tenía que decírtelo no aguantaba más.

-Alex, eres un hijo de puta. –le espeté.- ¿Quién es? –le pregunté con los ojos ya encharcados.-

-¿De verdad que quieres saberlo? –asentí muy segura.- Brittany. Yo no quería hacerte daño, estábamos borrachos y ninguno de los dos sabía lo que hacía, te pido que me perdones.

Me faltaba el aire. No me lo podía creer. Una de las que consideraba mi amiga y mi novio se habían liado. Me habían decepcionado los dos.

No le contesté nada, simplemente me limité a recoger lo más rápido que pude todas mis cosas, el no me lo impidió así que me convencí a mi misma de que hacía bien así. Salí de allí en un tiempo récord y llamé un taxi para que me llevara al hospital.

Necesitaba hablar con alguien, tenía que desahogarme. Cogí mi teléfono y llamé a Annie. Ahora ella era una de las pocas personas en las que confiaba.

-¿Si? –contestó la voz de Annie al otro lado.-

-Hola Ann, soy Katie. –dije yo con la voz algo quebrada.- Necesito hablar con alguien.

-Katie, ¿Estas bien? –me preguntó ella con un ligero tono de preocupación.- Te noto algo triste.

-No, no estoy bien Annie, nada bien. –no me pude contener más y estallé.- Alex me ha engañado con Brittany. Mi vida es un completo asco, ahora no tengo a donde ir.

-¿Cómo? –dijo ella casi gritando.- ¿Con Brittany? No me lo puedo creer…. Tia, no te preocupes, sabes que tienes un sitio en nuestra casa para pasar el tiempo que quieras. –bajó un poco el tono de voz.- Estamos en la sala de espera del hospital, ¿tu donde estás?

-Estoy en la calle, esperando a que pase un taxi a buscarme. Voy para ahí en dos minutos.

-Vale, te espero en la puerta. –ella notó como estaba llorando, por lo que suspiró y me dijo.- Katie, no te preocupes, todo saldrá bien, me tienes aquí para lo que quieras, no te voy a dejar sola con todo esto. No pienses en ese capullo, no se lo merece. El ha decidido perderte, tu no tienes la culpa de nada. Ahora piensa en positivo. Piensa que podrás salir por la noche y ligar con todos lo chicos que quieras. –sonreí entre lágrimas.- Y ya no tendrás que poner nunca más la excusa de: No puedo quedar porque tengo que quedarme en casa con mi novio. Ahora podrás salir todos los días que quieras con nosotras. Así que no llores y piensa que quien gana eres tu y el pierde.


-Muchas gracias por animarme Annie, te quiero mucho. –ella rió al otro lado del teléfono.- Está el taxi ya aquí, nos vemos en unos minutos. –colgué el teléfono y me subí al coche.-

Tardé unos minutos en llegar, porque la casa de Alex estaba a las afueras de Madrid y me llevaba 20 minutos llegar al hospital. Cuando llegamos el taxista me ayudó a bajar la maleta del maletero, y se despidió de mi. En el trayecto me había animado un poco con sus chistes, era bastante majo. Me despedí de el y me dirigí a la puerta del hospital donde estaba Annie con los brazos cruzados delante de su pecho. Cuando la vi no pude evitar sonreír, ella me había animado la mierda de día que había tenido.

-Hola mi amor. –la saludé.- ¿Llevas mucho tiempo esperando? Es que hemos tardado un poco más de lo previsto.

-No pasa nada. –contestó ella.- Necesitaba respirar un poco. ¿Qué tal estas? –me preguntó mientras me ayudaba a llevar la maleta.-

-Todo lo bien que se podría estar. –dije yo mirando hacia abajo.- Pero bueno, como tu misma has dicho no merece la pena preocuparme por ello. Solo una cosa, ¿Zayn lo sabe?

-La verdad es que no lo se, pero antes estábamos en la habitación con Aly y se le notaba un poco triste y parecía que había llorado. Supongo que si que lo sabe, pero no nos ha dicho nada. –asentí y entramos adentro.-

Subimos hasta la sala de espera donde se encontraban los demás.

-Espero que no te moleste que se lo haya contado a los chicos….-me susurró Annie.-

-No, no me importa, pero no quiero que me traten diferente.

-No lo harán.

Llegamos y todos vinieron rápido a junto nuestra. Me preguntaron que tal estaba. Fulminé a Annie con la mirada y ella levantó los hombros.
Me fijé en Zayn y vi que me miraba con cara triste. Entendí por qué estaba así y me acerqué a el.

-Zayn, no nos lo merecíamos. –le dije mientras le daba un abrazo.- No estés así, no se merece que estés así por culpa de ella.

-Lo se Katie, pero me sale solo…-dijo el.- ¿Tu qué tal estás?

-Voy tirando….-contesté.- Lo único que me preocupa en estos momentos es donde pasar la noche.

-Imagino que las chicas no pondrán ningún inconveniente en que vayas a su casa. Sino te puedes venir al hotel con nosotros, tenemos sitio de sobra.

-Te lo agradezco, pero hoy es mejor estar rodeada de compañía femenina, necesito desahogarme.

-Ya, te entiendo. Pero si necesitas algo ya sabes.

-Lo mismo te digo.

Pasamos un rato más en la sala de espera, hasta que el médico salió con los padres de Aly para comunicarnos que se volvía a casa. Todos nos alegramos, incluídos Zayn y yo.
Esperamos a que Aly saliera de la habitación. Cuando lo hizo nos fuimos para casa. Los chicos venían solo un rato porque no tenían nada que hacer y querían estar un poco con Al. Cogeríamos una peli y pasaríamos la noche todos juntos. Sonaba bien pero en estos momentos nada me emocionaba.

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